Los costes disparatados del transporte impiden la caída del ‘brent’: añaden hasta 35 dólares a cada barril
El flujo de suministro por Ormuz se ha recuperado pero los elevados riesgos encarecen los fletes a niveles récord en un mercado que acusa la escasez de buques
Los países del golfo Pérsico parecen estar encontrando la fórmula con la que sortear el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz. La navegación cerca de la costa de Omán, vigilada por la armada estadounidense, se ha convertido en la alternativa para dar salida al suministro de crudo, hasta el punto de que las exportaciones están aproximándose a los niveles previos a la guerra. Pero esa reactivación no está dando mayor fluidez a la navegación: salir de Ormuz sorteando los ataques iraníes implica la transferencia de carga de buque a buque, lo que reduce la oferta de petroleros disponibles para otras rutas, y la navegación sigue siendo peligrosa. Irán no está siendo capaz de bloquear el tráfico marítimo en este enclave estratégico, ante lo que ha elevado los ataques a buques petroleros en los últimos días. Por eso el petróleo, pese a la recuperación del suministro, sigue anclado en los 100 dólares. El crudo, un bien físico pero cuyo precio se determina en el mercado de futuros, incorpora tanto un coste del transporte disparado como una prima de riesgo ante la eventualidad de nuevos ataques.