Pepe Álvarez: “No es una huelga clásica”; Unai Sordo: “La chispa es Maricarmen”
Los secretarios generales de UGT y CC OO confían en que los trabajadores propietarios secunden el paro general porque la crisis de la vivienda “también afecta a sus hijos”
La gran oleada de protestas desatada en España por la crisis de la vivienda ha cristalizado en pocos días en dos movimientos inesperados: elecciones anticipadas y huelga general, ambas en noviembre. Conscientes de la excepcionalidad del momento —y de la fuerza del movimiento en las calles—, Unai Sordo (Barakaldo, Bizkaia, 54 años) y Pepe Álvarez (Belmonte de Miranda, Asturias, 70 años) han decidido afrontar el 11 de noviembre su primera huelga general al frente de sus respectivos sindicatos, CC OO y UGT, las dos grandes centrales del país. Estas organizaciones, junto al Sindicato de Inquilinas, otros sindicatos a la izquierda de los tradicionales y algunos de carácter autonómico, llaman a los trabajadores a movilizarse por los problemas de acceso a la vivienda, una reivindicación alejada de los parámetros clásicos de los paros laborales. Este miércoles, Sordo y Álvarez verbalizaron a EL PAÍS, por separado en sus respectivos despachos, las razones que han motivado esta decisión. Las entrevistas se produjeron horas antes de conocerse la muerte de Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo desahucio en Madrid ha desencadenado toda la movilización social. La importancia de su caso vertebró buena parte de la conversación con los dos dirigentes.