Cultivar, bordar y vivir del turismo en los Balcanes
Agricultores, artesanas y pequeños negocios rurales buscan en el turismo una segunda oportunidad para subsistir, aunque atraer visitantes no siempre garantiza ingresos suficientes

En la región del lago Prespa, en el extremo meridional de Macedonia del Norte, los árboles marcan el ritmo de la vida. Allí se encuentra Spirit of Prespa, una explotación familiar de unas cinco hectáreas donde las estaciones llegan con los manzanos, los cerezos, los ciruelos, las frambuesas y los arándanos. También con los zumos, las mermeladas y los licores que, como la omnipresente rakia (el aguardiente obligado en los Balcanes), se elaboran con la fruta de la finca. Pero ahora hay algo más: visitantes que llegan para recoger fruta directamente del árbol, probar la comida de la zona, conocer cómo se trabaja la tierra o participar en alguna de las actividades que organiza la familia.






