Marina Castaño revive su historia de amor con Cela, con quien se llevaba cuarenta años
La periodista gallega le acompañó ya como su novia oficial cuando recogió el Nobel, en 1989.
Marina Castaño tenía 28 años cuando conoció al escritor Camilo José Cela. Él había cumplido 68. Fue en un congreso en Santiago de Compostela. Ambos estaban casados, pero eso (tampoco la diferencia de edad) fue un obstáculo para que su relación prosperara, hasta la muerte de él, en 2002.
Castaño, casada actualmente con el médico Enrique Puras, ha revivido cómo fueron esos primeros tiempos de enamorados, en fechas que coinciden con la elección del Premio Nobel de Literatura, que Cela obtuvo en 1989 y a cuya entrega ella le acompañó ya de manera oficial, aunque no estaban casados todavía.
Lo ha hecho en Y ahora Sonsoles. "Es toda una experiencia. Lástima que me pilló con demasiada juventud. Pero fue inolvidable", dijo refiriéndose a la entrega del Nobel.
Respecto a sus inicios, comentó: "Era una historia muy complicada. Él casado (con Rosario Conde), yo casada. Era todo difícil. Pero muchas veces, te pongas como te pongas, hay cosas que son inevitables".
"Yo estaba trabajando en la televisión de Galicia y hacía las entrevistas de un congreso que se celebraba en Santiago. Antes de que se iniciaran las sesiones y ponencias, un amigo en común nos presentó. A partir de ahí empezó nuestra historia".
Cela no se divorció de Rosario Conde hasta 1990, después de 46 años de matrimonio. Meses más tarde, en marzo de 1991, se dio el 'sí, quiero' con Marina Castaño por lo civil y en la intimidad. La periodista también acababa de separarse oficialmente de su primer marido, un capitán de la marina mercante, padre de su hija Laura. En 1998 celebraron su boda por la Iglesia, después de conseguir la anulación de sus matrimonios anteriores.
Tras la muerte del escritor, en 2002, Marina —por decisión de Cela— se convirtió en la heredera universal de su legado, una situación que desencadenó un enfrentamiento con el hijo del escritor, Camilo José Cela Conde, y abrió una batalla familiar por la herencia que llegó hasta el Supremo.
El hijo del escritor solo había obtenido como herencia un cuadro falso de Joan Miró. El reparto no gustó a Cela Conde. Lo consideró injusto e interpuso una demanda de la que salió ganador. Los jueces le dieron la razón hasta en tres ocasiones y Marina Castaño se vio obligada a indemnizarlo.
"Es algo que está superado y es algo que era esperado. Naturalmente". Marina Castaño, además, ha asegurado que, en su opinión, el legado del que fuera su marido no se ha cuidado como a ella le hubiera gustado.
Marina Castaño fue reiteradamente cuestionada por su gestión al frente de la Fundación. Fue acusada por la Fiscalía de un supuesto delito de malversación de caudales públicos y fraude en relación con el despido simulado del exgerente de la fundación, por el que se le exigían penas de prisión e inhabilitación,
También fue acusada de utilizar la institución con fines privados. "Asumí la presidencia de la fundación hasta 2011 y traté de mantenerla como fundación privada. Pero en 2008, con la crisis, las dotaciones que la fundación recibía por parte privada empezaron a desaparecer. La única solución que vi fue regalarla a la Xunta de Galicia y hasta ahí puedo decir. A partir de ahí la fundación ha sido un desastre", dijo a Sonsoles Ónega.