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Economía

Convertir un local en una vivienda es una carrera de obstáculos: de los requisitos técnicos a los plazos

Esta opción puede resultar un fiasco si no se tienen en cuenta los obstáculos a los que hay que enfrentarse como normas, permisos y especificaciones

Convertir un comercio, taller u oficina en una vivienda puede parecer una operación sencilla: levantar tabiques, mover instalaciones y lograr una adecuada iluminación. Sin embargo, la realidad es bien distinta y mucho más compleja. Invertir en este tipo de actividad inmobiliaria requiere desde permisos en las concejalías de Urbanismo correspondientes y gestiones con la comunidad de propietarios hasta un estudio arquitectónico apto. Varias son las cuestiones a tener en cuenta: iluminación, ventilación y aislamiento, pero también accesibilidad y, muy especialmente, salubridad y seguridad. Y muchos los errores de principiante. Los profesionales advierten del primero y más recurrente: no se deje llevar por la ganga. Antes de adquirir un comercio investigue la viabilidad del cambio de uso.

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Cuestión de imagen

Aunque sea un proyecto pequeño, hay que pensar en grande, señala la arquitecta Sandra Antón, y pide en estas actuaciones inmobiliarias “respeto por el edificio y por el entorno que formará parte de la operación desde el primer boceto”. En su opinión, las malas prácticas se han multiplicado con el auge de este negocio. “Se ven casas con puertas y cerramientos horribles, muy poco aconsejables estéticamente”, lamenta. Una percepción que pone sobre la mesa otro problema: transformar un local no modifica únicamente su interior. También cambia la fachada y, con ella, la imagen de las calles y avenidas.