¿Estás con Sol o con Ceuta? Las dos Españas de la polarización
Las elecciones pivotan entre la crisis de la vivienda y la inmigración. La calle se inflama mientras el Foro La Toja añora un centrismo en retirada
Los periodistas estamos acostumbrados a ser los que hacemos las preguntas. Sin embargo, el pasado fin de semana en el Foro La Toja, que se celebraba en la isla de Pontevedra, era la amplia representación de las grandes empresas españolas la que perseguía a los informadores para preguntarles: ¿qué sabéis? ¿vamos a elecciones ya? En la noche del jueves había estallado la noticia de que Junts tumbaría los dos decretos sobre vivienda en el pleno del Congreso del viernes, y así fue. Los periodistas solo podíamos responder que la decisión la tomaría Pedro Sánchez, y él es muy suyo, pero que en su entorno se imponía de forma abrumadora la idea de llamar a las urnas en el primer domingo disponible, el 29 de noviembre. Aparecía para los socialistas una oportunidad única, y quizás irrepetible en lo que quedaba de legislatura, de encarar la campaña con un discurso que pudiera movilizar a los suyos: el inquilino contra los especuladores, los vecinos frente a los fondos buitre, las derechas con las élites y las izquierdas con los trabajadores. Se ganaba un relato que vender, después de dos meses de tremendo desgaste por el fracaso del Estado en Ceuta. El Gobierno también se asegura así una cierta tregua judicial, porque los frentes por corrupción abiertos en los tribunales (venían meses muy duros) suelen paralizarse o ralentizarse en vísperas electorales. Y un último elemento, no menor: la situación económica puede torcerse mucho este invierno con los precios de la energía disparados y los tipos de interés al alza. Esta lógica se impuso. El lunes, Sánchez disolvió las Cortes. No ha pasado ni una semana y parecen muchas: revivieron los decretos de la vivienda en una pirueta parlamentaria, se convocó una huelga general para el 11 de noviembre y murió Maricarmen Abascal, la mujer cuyo desahucio, el 23 de septiembre, encendió la mecha de una protesta que responde a un profundo malestar social, sobre todo entre los jóvenes.
