Salir del sanatorio
Las malas noticias devuelven atractivo a la renta fija, cuyos precios ofrecen hoy una recompensa razonable frente al riesgo
Cuando Hans Castorp llega al sanatorio de La montaña mágica no cree pertenecer a aquel lugar. Él es un visitante perfectamente sano que ha subido a Davos para visitar a su primo unas semanas antes de comenzar su incipiente vida laboral. La novela de Thomas Mann consiste en el descubrimiento de cómo de permeables podemos llegar a ser a los condicionantes del entorno. El sentido del tiempo allí es diferente, le advierte su primo, y, poco a poco, Castorp empieza a entrar en las dinámicas diarias del sanatorio. Conversaciones sobre diagnósticos, obsesión por los síntomas y la interpretación de cualquier hecho cotidiano como una señal de que algo no está bien. Un día se da cuenta de que ha dejado de ser un mero observador. De repente, se había convertido en otro enfermo del sanatorio.