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Marte gira cada año un poco más rápido y la culpa es de su pasado volcánico, según un estudio

En Marte se encuentra el volcán más grande del Sistema Solar, el Monte Olimpo. Su nombre divino encaja a la perfección con su magnificencia, pues tiene ni más ni menos que 600 kilómetros de diámetro y alrededor de 22 kilómetros de altura. Más de dos veces la altura del Everest. S

Marte gira cada año un poco más rápido y la culpa es de su pasado volcánico, según un estudio

En Marte se encuentra el volcán más grande del Sistema Solar, el Monte Olimpo. Su nombre divino encaja a la perfección con su magnificencia, pues tiene ni más ni menos que 600 kilómetros de diámetro y alrededor de 22 kilómetros de altura. Más de dos veces la altura del Everest. Si eso entrase en erupción, los orbitadores que vigilan el planeta desde fuera captarían imágenes abrumadoras, eso está claro. Sin embargo, aunque podría ocurrir en un futuro, es poco probable que lo haga pronto. Ni este ni el resto de volcanes de Marte se han confirmado como activos. Pero sí que hay algo que se mueve bajo el suelo marciano. Y si tenemos en cuenta que no tiene placas tectónicas, estas montañas escupidoras de fuego cobran un papel relevante. 

Mucho más que el Monte Olimpo. En realidad, el Monte Olimpo es el volcán más colosal de Marte, pero no el único. El planeta entero es territorio volcánico, por lo que tiene varios puntos calientes. Nunca mejor dicho. Entre ellos destacan mayormente Tharsis y Elysium Planitia. La primera es una extensa región cercana al ecuador del planeta rojo, cubierta por todo tipo de volcanes. Justamente ahí, en su borde occidental, se encuentra el Monte Olimpo. No obstante, también cuenta con Alba Mons y los Montes Tharsis (Arsia Mons, Pavonis Mons y Ascraeus Mons).

Con respecto a Elysium Planitia, es una llanura extensa que también está cerca del ecuador, pero en el lado opuesto a Tharsis. Destaca por tener una zona volcánica, con el volcán Elysium Mons ubicado al norte, y también un sistema de fracturas llamado Cerberus Fossae, donde se ha detectado actividad tectónica e incluso volcánica recientemente. Es importante conocer estas dos regiones, pues la mayor parte de estudios sobre la actividad volcánica y sísmica de Marte se han llevado a cabo ahí.

Miles de martemotos. La sonda InSight, de la NASA, se envió a Marte para estudiar multitud de datos, pero prestó especial atención a su actividad sísmica. Al contrario de lo que ocurre con los rovers, este robot estaba fijo en su lugar de aterrizaje, precisamente en Elysium Planitia. Por eso, ya que el sismógrafo es uno de sus instrumentos principales, pudo aprovechar para analizar a fondo esa región. Llegó a detectar 1.300 martemotos, la mayoría de ellos muy pequeños e ilocalizables. De lo que sí se pudieron localizar, una gran cantidad eran procedentes de Cerberus Fossae.

Posteriormente se realizaron numerosos análisis en los que se sugería que toda esa actividad geológica podría tener relación con una pluma del manto ubicada bajo Elysium Mons. Las plumas son columnas de roca más caliente y menos densa que el resto del manto, que sube desde las profundidades y puede salir al exterior a través de grietas. Según un estudio publicado en 2022, de esta pluma de Elysium Mons saldrían también diques que se extenderían por todo Elysium Planitia. 

Muchísimo más caliente. Ese mismo año, se publicó un estudio en Nature Astronomy en el que se describía aún mejor esta pluma. Se señalaba que, posiblemente, mide 4.000 km de diámetro y tiene entre 200 y 500 km de espesor. Además, su temperatura sería enorme, de 95 a 285ºC más que el resto del material del manto.

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También en Tharsis. En otro estudio publicado en 2022, se describe actividad volcánica joven, de unos 27 millones de años (sí, eso es joven en estos términos) cerca del Monte Olimpo. Se apuntaba a que esto podría deberse a la presencia de sistemas de magma bajo el Monte Olimpo y los Montes Tharsis. Más tarde, en 2024, se publicó un trabajo en el que se combinaban datos de varias misiones marcianas con las mediciones de InSight. En él, se sugería la existencia de una masa ligera de unos 1.750 km de ancho, a 1.100 km de profundidad, que estaría empujando hacia arriba toda la región de Tharsis. 

Los efectos sobre Marte. Curiosamente, una parte de esta actividad geológica podría estar provocando que Marte gire un poco más deprisa cada año. En concreto, según una investigación presentada en 2026, se debería a la presencia de una pluma de roca flotante que se encuentra bajo Tharsis. 

No hay volcanes activos. Es importante destacar que el hecho de que haya actividad geológica en el manto del planeta no quiere decir que ninguno de sus volcanes esté activo. Mantenerlos bajo lupa es interesante, pero no para estar atentos a un estallido que probablemente no veamos. Sino por todo lo que implica para entender mejor el primer planeta al que nos gustaría viajar en algún momento. 

Imágenes |  ESA/DLR/FUBerlin/AndreaLuck

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La noticia Marte gira cada año un poco más rápido y la culpa es de su pasado volcánico, según un estudio fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .