Cuando la alarma no suena
España se endeuda sin coste político y traslada el pago a generaciones que aún están por llegar al mercado laboral

Muchos españoles se fueron de vacaciones este verano con parte de la cabeza en la alarma que quedaba activada en casa. No es esa alarma. Tampoco la de los incendios, ni la que debería haber avisado de la riada de personas que asaltó Ceuta. O la del fracaso de nuestro sistema educativo. Hay otra alarma que no está sonando.