La solución a la crisis de vivienda no es (solo) construir más
Las izquierdas y los expertos reclaman regulación ante los clamorosos agujeros del mercado inmobiliario

Hay una generación de jóvenes, nacida alrededor del cambio de siglo, que prácticamente solo ha vivido de crisis en crisis, lanzada por el destino a una sacudida tan violenta como una catarata. Esa generación empieza a levantar la voz. El canario en la mina fueron los abucheos de los universitarios estadounidenses a los discursos triunfalistas sobre la IA. La rabia de los estudiantes franceses ha puesto el país patas arriba; en Italia hay miles de jóvenes movilizados; Bélgica prepara una huelga por los recortes en sanidad y educación. La ola de contestación juvenil golpea por las más diversas causas: al Sur de los Pirineos la razón es lo que el escritor Manuel Rivas ha bautizado como “violencia catastral”. Una profunda crisis inmobiliaria espoleada por el desahucio de una octogenaria, el caso Maricarmen, ha acabado provocando una convocatoria de huelga general y un adelanto electoral. La solución va para largo, pero las recetas se han colado en campaña y son fáciles de resumir. Las izquierdas proponen regular ante un fallo de mercado clamoroso, y ocho de cada 10 españoles quieren que el Estado intervenga. Las derechas plantean construir más: laissez faire. Regular no va a arreglarlo todo de un día para otro, pero construir lo suficiente para desatascar el problema es, simple y llanamente, imposible a corto plazo.