Llevamos años escuchando que adelgazar rápido provoca efecto rebote. Los expertos llevan tiempo cuestionando esta idea
En la sociedad que vivimos actualmente, queremos hacerlo todo cuanto antes, mejor. Y el perder peso no es una excepción. Pero aquí las prisas por perder kilos a menudo son mal vistas, y habitualmente nos encontramos con la clásica advertencia del 'efecto rebote' o de la pérdida d
En la sociedad que vivimos actualmente, queremos hacerlo todo cuanto antes, mejor. Y el perder peso no es una excepción. Pero aquí las prisas por perder kilos a menudo son mal vistas, y habitualmente nos encontramos con la clásica advertencia del 'efecto rebote' o de la pérdida de músculo que se puede sufrir. Pero la verdad es que tenemos ahora mismo varias pruebas que contradicen un consejo que se ha interiorizado en nosotros.
El espejismo inicial. Un aviso bastante repetido al inicio de las dietas estrictas es que los primeros kilos perdidos corresponden casi exclusivamente a agua y glucógeno, no a grasa corporal, que es lo que nos interesa. Y aquí la ciencia no tiene problemas, puesto que el glucógeno (que son nuestras reservas energéticas inmediatas) se almacena en el cuerpo profundamente hidratado.
Esta peculiar composición es precisamente lo que explica la caída de peso rápida e ilusoria al inicio de las dietas muy bajas en calorías. También da explicación a la recuperación de peso casi inmediata y exagerada que ocurre en el momento en que una persona vuelve a comer muchos carbohidratos en su día a día.
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El efecto rebote. Quizás este sea el dogma más extendido cuando hablamos de la pérdida de peso, y es que este concepto nos apunta a que si perdemos peso y posteriormente volvemos al sedentarismo, vamos a recuperar el peso anterior y un poco más. Pero aquí un estudio realizado con 200 personas con obesidad ha llegado para contradecir esta idea.
Y es que, para llegar a esta conclusión, los investigadores los separaron en un grupo que perdió peso rápidamente en 12 semanas y otro grupo que lo perdió de manera gradual en 36 semanas. Una vez hecho esto, se esperaron 144 semanas para comprobar que ambos grupos habían recuperado el mismo peso, algo que contradice lo dicho.
No es el único. Además de este, hay otros trabajos que confirman esta misma línea, como uno que igualó la pérdida total de peso entre participantes y vio que la cantidad de kilos recuperados a largo plazo fue prácticamente idéntica, independientemente de la velocidad del proceso.
La masa muscular. Al perder kilos, a menudo se cita una "regla del cuarto" que significa que aproximadamente el 25% del peso perdido pertenece siempre a masa muscular y libre de grasa. Y aquí una revisión sobre este precepto concluyó que las pérdidas reales de tejido magro suelen ser pequeñas y que la popularización de este dato arrastra serios problemas de medición.
Acumulación de grasa postdieta. A nivel clínico, existe un concepto llamado "fat overshooting", que describe cómo un déficit muy agresivo puede favorecer que el cuerpo acumule grasa con más facilidad tras abandonar la dieta. Y aunque este fenómeno cuenta con una base biológica plausible, los artículos de salud general suelen cometer el error de generalizarlo, ya que la prueba más consistente en este sentido ocurre al observar a personas sin obesidad que se ponen a dieta, y no tanto en pacientes que ya presentaban un cuadro clínico de obesidad previa.
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No está libre de riesgo. Aunque a veces exageramos, una dieta exprés que no está bien controlada tiene problemas. Por ejemplo, se ha visto que si se sigue una dieta extrema de 500 kcal a diario logró triplicar el riesgo en los pacientes de sufrir cálculos biliares sintomáticos frente a aquellos que hacían dietas moderadas de 1.200 a 1.500 kcal, que son más normales.
Es por todo esto que el consejo siempre es acudir a especialistas con formación específica en pérdida de peso para contar con un plan completamente personalizado, más allá de tratar de hacer dietas basándonos en posts que encontramos en internet prometiendo resultados casi milagrosos.
Imágenes | Andres Ayrton
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Llevamos años escuchando que adelgazar rápido provoca efecto rebote. Los expertos llevan tiempo cuestionando esta idea
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José A. Lizana
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