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Un vendedor de cómics agredido en Francia se convierte en un símbolo viral: "Entiendo a los manifestantes, no a los alborotadores"

Pierre Collin, gerente del Micromania de Niza, defiende que no se trataba de manifestantes, sino de un grupo organizado previamente para causar el caos.

Un vendedor de cómics y videojuegos se ha hecho viral después de ser agredido este sábado durante las protestas en Niza, Francia. El hombre, que aseguró que apoya estas manifestaciones y que los atacantes eran grupos organizados sin ningún tipo de proclama política, comenzó a convertirse en un símbolo por la imagen curiosa que se generó al estar junto a una imagen de Goku (Dragon Ball) que tenía prácticamente la misma postura de fortaleza que él.

Tras tres semanas de protestas, el descontento alcanzó su punto más álgido el pasado sábado 17 de octubre, cuando medio millón de personas salieron a las calles para movilizarse en contra de la gestión del mandatario francés, Emmanuel Macron. Los estudiantes llevaron la batuta de nuevo, pues ya a finales de septiembre estallaron argumentando las malas condiciones en las que se encontraba la educación en periferia que rodea grandes ciudades como París, Lyon y Marsella, entre otras ciudades.

En este contexto, Pierre Collin vivió estas manifestaciones en sus propias carnes y en la tienda Micromania que regenta en Niza. En el vídeo que se difundió, se vio al hombre apostado en su escaparate, que ya estaba roto, viendo los destrozos que se estaban ocasionando en la calle.

En un momento dado, un chico se le acerca amenazante y él camina detrás de él para ver que no se siente intimidado. Entonces, se gira para volver a su tienda y este mismo joven corre y le pega una patada en la espalda que lo tira al suelo. Rápidamente, varios manifestantes se acercan para ayudarle a levantarse y comprobar si se encontraba bien.

Tras viralizarse este vídeo, Pierre Collin comenzó a recibir una ola de apoyo en redes que criticaban la agresión y que aplaudían su valentía. Y estas alabanzas se tornaron en ilustraciones hechas con IA que le convertían en un héroe o, incluso, en un Super Saiyan como el Goku que estaba a su lado en el escaparate.

"Son grupos que no plantean ninguna reivindicación"

Después de viralizarse, el vendedor de cómics habló para distintos medios franceses sobre lo ocurrido y defendió que, a pesar de lo ocurrido, apoya la protesta, pues considera que los que le agredieron no eran manifestantes.

"Estoy bien, solo unos rasguños, un esguince, pero todo va bien", aseguró el hombre a M6 Info y añadió su actitud no "es una cuestión de superhéroes ni tampoco de valentía", como dicen los montajes con IA, sino que "en ese momento no se dio cuenta" de lo que ocurría.

"Mi pareja estaba muy triste. Con lágrimas en los ojos, me pedía que me fuera. Nos lanzaron objetos, naranjas, esquivamos piedras... Pasaron muchas cosas. Ver a la gente reírse, sobre todo de lo que estaba pasando, eso fue lo más frustrante", criticó.

Según declaró Pierre Collin, cuando hay disturbios se suele quedar en casa y contacta con los trabajadores que están en la tienda, pero ese día recibió una llamada de uno de sus empleados que le dijo que habían "entrado en la tienda y lo estaban destrozando todo".

"Mi equipo ya se había ido, pero no tenía noticias de ellos, no conseguía localizarlos, no sabía si les habían atacado. Así que bajé y no vi a nadie, solo a todo el mundo rompiendo y saqueando", recordó. "Al principio, me quedo un poco como un espectador, observando lo que está pasando y me digo que no vale la pena arriesgarme. Pero, en un momento dado, perdí los nervios porque es mi lugar de trabajo, paso allí entre 8 y 10 horas al día".

"Esperaba que la gente no se pusiera violenta, pero me expuse a ello", apuntó. "Esperas que la gente se dé cuenta de que aquí hay vida, de que no es solo un escaparate. La mayoría de mis clientes son niños, es un sitio familiar".

El gerente de Micromania destacó que también "hubo gente amable" que le ayudó y apoyó y lamenta que eso no es lo que más se vea en las imágenes virales: "Ese día vinieron otras personas que me echaron una mano. No estaba solo contra todos. Aunque al principio fuera así, eso se acabó muy pronto".

Además, Pierre Collin también afirmó sentirse triste por estar "acaparando toda la atención" cuando no es el único comerciante del barrio que tuvo problemas. Y también creía que esto "eclipsa el objetivo de la jornada", que eran las peticiones de los manifestantes, que no provocaron "ningún problema".

"Pasaron por allí y había un ambiente alegre, de alegría y buen humor (...) Hay fotos de mi tienda de ese momento y nadie intenta romper nada", reconoció al citado medio francés.

Acto seguido, aseguró que hubo "dos o tres personas" que se pusieron a dar "golpecitos en los cristales" y a saludarle, porque estaban "preparando lo que iba a pasar después". Aun así, aseguró que esto "ocurrió al margen de la marcha" y él apoya "las reivindicaciones" de los manifestantes: "Entiendo a los jóvenes. A los alborotadores, para nada. No siento ninguna empatía por lo que ocurrió en ese sentido".

"Entiendo que los jóvenes salgan a la calle. Es algo que no se les puede impedir. Además, el derecho a manifestarse debe mantenerse. El problema, luego, es cómo gestionar la manifestación y, sobre todo, sus desbordamientos. Y en este caso, ni siquiera se trataba de un desbordamiento de la manifestación, sino de grupos que se organizan a través de Snapchat y que no plantean absolutamente ninguna reivindicación", sostuvo Pierre Collin, que afirmó que estuvo "entre seis y siete horas" allí plantado y en ningún momento oyó "reivindicaciones políticas, consignas ni nada por el estilo" por parte de estas personas, sino más bien "muchos insultos, desprecio y risas".