Haakon VIII de Noruega: "Convertirse en rey de la noche a la mañana no es precisamente fácil. Cuento con el apoyo de Mette-Marit"
El monarca excusó la asistencia de su mujer, que se sigue recuperando de su trasplante de pulmón, en la cena de gala con los parlamentarios, un acto tradicional de la corona.
Haakon VIII de Noruega, nuevo rey del país desde el pasado 28 de agosto, en que subió al trono de manera automática al notificarse la muerte de su padre, Harald, sigue estrenándose en actos relacionados con su nueva autoridad. Lo último ha sido la cena de gala ofrecida cada año a los representantes parlamentarios, que preside por primera vez.
La gran ausente de este debut ha sido su mujer, Mette-Marit, que sigue su recuperación de un trasplante de pulmón que sufrió en junio pasado, debido a su fibrosis pulmonar crónica. Su marido la excusó en su parlamento.
"Es importante tener buenas personas alrededor. En ese sentido, tengo suerte, porque cuento con la reina en mi equipo. Eso me da seguridad y apoyo. A ella le habría encantado estar aquí con nosotros esta noche, pero necesita recuperarse de la exitosa operación de pulmón a la que se sometió este verano. El primer año después de una intervención tan importante es bastante delicado, algo que ha podido comprobar durante las últimas semanas".
En su lugar, han estado su madre, la reina viuda Sonia, y su hija y heredera Ingrid, que también se estrena en este cargo. El rey ha pronunciado un discurso muy personal, con guiños a su padre y a su tía, Astrid, que falleció 15 días después de su hermano, Harald.
"Como seguramente comprenderéis, convertirse en rey de la noche a la mañana no es precisamente cosa fácil. En esos momentos viene muy bien contar con 35 años de experiencia como mando intermedio en una organización pública de tamaño mediano".
"Esta noche lo echo de menos (a su padre), y estoy seguro de que no soy el único que siente su ausencia. Este era su terreno. Como sabemos, era divertido, con comentarios certeros y un gran sentido del momento. Y, no pocas veces, con esos chistes malos típicos de los padres", ha afirmado en el palacio real.
"También echamos de menos a la princesa Astrid, mi querida tía, que participó innumerables veces en esta cena. Estuvo presente, nos apoyó y mantuvo su curiosidad hasta el final, con la perrita Wilma en el regazo o sin ella. Aunque casi siempre con ella".
Destacó la presencia de la reina Sonia, "la superveterana de esta noche", y después, a "la junior y debutante: la princesa heredera. Y luego estoy yo. En la flor de la vida", concluyó de forma humorística.
"En cualquier caso, he tenido un entrenador fantástico. -añadió-. Ahora solo se trata de administrar bien las fuerzas. Esto es una carrera de fondo y mi estrategia es mantener un ritmo constante y tener una buena resistencia". De sus hijos, Ingrid y Sverre, dijo sentirse orgulloso. "Siempre están cuando se les necesita".
Y finalizó: "Hay tres cosas suyas (de su padre) que espero que todos podamos llevarnos con nosotros: Todas las personas tienen el mismo valor; debemos cuidarnos bien los unos a los otros; intentad ser vosotros mismos; y hay una cosa más, como pequeño extra: nunca dejéis pasar una oportunidad de contar un chiste malo".