José Sacristán desvela el secreto de sus 30 años de relación con su mujer: "Ser lo menos necio posible"
De cómo se consigue llegar tan lejos en el amor se ha interesado Kike Quintana en su entrevista para 'La tarde se mueve', celebrada en el Teatro Lope de Vega de Chinchón.
30 años dan para muchas cosas, entre ellas para conocer muy bien a la persona con la que compartes la vida. José Sacristán puede dar fe de ello: lleva tres décadas con Amparo Pascual, a quien conoció en 1995 y con quien pasó por el altar. Sobre cómo se consigue llegar tan lejos en el amor ha indagado Kike Quintana durante su entrevista para La tarde se mueve, celebrada en el Teatro Lope de Vega de Chinchón.
"¿Cuál es el secreto?", ha querido averiguar el colaborador. El intérprete ha ido directo al grano: "El respeto, que tanto ella como yo sabemos que no se puede traspasar".
Aunque la experiencia también le ha enseñado que conviene tener la cabeza bien amueblada para no perderse en cuestiones menores. "El tiempo pasa. Lo primero es antes y hay que procurar tener más o menos claro un orden de prioridades y ser lo menos necio posible. La necedad en la vida es...", ha añadido.
A sus 89 años, Sacristán contempla la vida con la perspectiva que conceden las décadas y sin necesidad de endulzar sus aspectos más ingratos. Así lo ha demostrado al detenerse en el tiempo, sobre el que ha dejado una reflexión: "Es algo que conviene saber que se acaba". De ahí ha pasado a recordar a su hermana Teresa y a su madre, ambas fallecidas y a quienes, según ha reconocido, más echa de menos.
Hablando de la pérdida, el artista ha dejado unas palabras cargadas de lucidez y desgarro: "La gente cree que un hombre llora porque el ser a quien ama muere algún día. No es verdad. Su dolor es mucho más grande, es el descubrimiento de que tampoco la pena dura. Ni siquiera el dolor tiene sentido".
Y estando en Chinchón, tampoco podía faltar una pregunta sobre el municipio madrileño que le vio nacer y al que ha permanecido estrechamente ligado durante toda su vida. Al interesarse por lo que representa para él, el actor no ha necesitado extenderse: "Chinchón soy yo".