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Economía

El campo rechaza el acuerdo parcial sobre la PAC y mantiene las protestas este miércoles en Madrid

Asaja, Coag y Unión de Uniones convocan una tractorada para pedir al Gobierno un plan de choque que garantice la “rentabilidad y el futuro” del sector

Un agricultor pasa la sembradora con un tractor en un campo de cultivo de secano en Vila-Robau (Ventallo), Girona.

“Lavado de cara”. “Impreciso, parcial y preocupante”. “Seguiremos muy vigilantes”. Las expresiones son distintas, pero el concepto es el mismo: el campo español no ha recibido de buen grado el acuerdo parcial al que llegó el Consejo de la UE a última hora del lunes para reformar la Política Agrícola Común (PAC) y mantiene la tractorada prevista para este miércoles ante el Ministerio de Agricultura en el centro de Madrid. La movilización, convocada bajo el lema Dar de comer tiene que dar para vivir, pretende visibilizar el malestar del sector —una vez más a lo largo de estos últimos años— y reclamar medidas urgentes que “garanticen” su “rentabilidad” y “futuro” con la llegada, según los organizadores, de cerca de 500 tractores y miles de agricultores y ganaderos procedentes de todo el país.

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Décadas de protestas

El sector agrario ha sido protagonista en las últimas décadas de multitud de movilizaciones de carácter local, comarcal, regional o estatal. Las contestaciones han estado vinculadas en ocasiones a un único producto —leche, espárrago, cítricos, vino, porcino, etcétera—, otras veces a reclamaciones globales de política agraria. Una de las protestas históricas para el sector tuvo lugar el 20 de febrero de 1977 a cuenta de los problemas y reivindicaciones en los mercados de cereales, remolacha y, sobre todo, de la patata. Entonces, un millar de agricultores plantaron en una cantera abandonada en Rodezno, La Rioja, el germen de un nuevo asociacionismo agrario que luego se extendería a otras provincias y supondría el cierre del viejo sindicalismo vertical del franquismo, ya moribundo en aquella época en el campo.

En aquel momento histórico, una de las demandas más socorridas era la de “precios justos”, que entonces se establecían por decreto. Hoy, la reclamación no solo es la de “precios justos”, sino el desarrollo de una serie de mecanismos que van desde las ayudas directas a otras medidas encaminadas a una regulación de los mercados.