Cada vez más pensiones, pero no de viudedad: por qué estas prestaciones no avanzan al ritmo de las jubilaciones
El Gobierno aprobó la semana pasada una ampliación de los beneficiarios al extender estas prestaciones a las parejas que no formalizasen la relación y tengan hijos en común
La pensión de viudedad es la única de las grandes prestaciones del sistema que pierde beneficiarios. En el último año ha retrocedido un 0,2%, un porcentaje pequeño, pero que contrasta con la subida del 2,4% en la de jubilación y del 1,8% en la de incapacidad permanente. El Gobierno aprobó la semana pasada una reforma de la pensión de viudedad con potencial para aumentar el colectivo: ganan el derecho a ella las parejas con hijos que no formalizasen la relación, ya sea como pareja de hecho o casándose. El Ministerio de Seguridad Social no cuantifica a cuántas personas beneficiará esta medida, pero sí da cuenta del número actual de pensiones de viudedad. Y se aprecia un fenómeno consistente desde hace años y que va a la contra respecto al principal tipo de prestación, la de jubilación. Mientras que estas han avanzado en un millón en la última década, las de viudedad están estancadas e incluso retroceden. Los especialistas apuntan a varios factores, entre ellos el demográfico: la diferencia entre la esperanza de vida de hombres y mujeres se estrecha y, por tanto, el tiempo de percepción de la prestación de viudedad es menor.