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"Es una cuestión de salud mental": cada vez más padres están pagando hasta 260 euros la noche a niñeras nocturnas

Blanca Yamira tiene 56 años, trabaja como niñera y cobra alrededor de 260 euros por jornada. Un mes bueno factura más de 4.000. Suena extraño, pero es que Yamira no es una babysitter cualquiera. De hecho, lo que hace ni siquiera encaja del todo en esa etiqueta. Ella no se dedica

"Es una cuestión de salud mental": cada vez más padres están pagando hasta 260 euros la noche a niñeras nocturnas

Blanca Yamira tiene 56 años, trabaja como niñera y cobra alrededor de 260 euros por jornada. Un mes bueno factura más de 4.000. Suena extraño, pero es que Yamira no es una babysitter cualquiera. De hecho, lo que hace ni siquiera encaja del todo en esa etiqueta. Ella no se dedica a cuidar niños que se quedan solos en casa. Su función arranca a las nueve de la noche y se prolonga hasta las siete de la mañana, toda una noche durante la que suple a los padres que acaban de tener un bebé. En otras palabras, cuando el recién nacido llora o se desvela es ella quien lo atiende. Mientras, el padre y la madre siguen durmiendo plácidamente en cama.

Yamira es lo que se conoce como una ‘night nannie’.

Una persona, dos tareas. La historia (y experiencia) de Yamira la conocemos gracias a Corriere della Sera, que hace poco publicó un reportaje sobre ‘niñeras nocturnas’ que trabajan en diferentes ciudades de Italia. 

No todas cobran lo mismo ni tienen la misma experiencia, pero por lo general comparten una serie de características: se trata de puericultoras que se desplazan a las viviendas de sus clientes por las noches (habitualmente entre las nueve y las seis o siete de la madrugada) para desempeñar un doble papel. Atienden a los bebés. Y permiten a los padres descansar.

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Noches en vela. “Siempre estoy ahí, lista para actuar”, bromea Yamira, que ahora mismo trabaja para una familia de Lugano, en Tesino, al sureste de Suiza. Su turno empieza cuando termina el de la mayoría de niñeras diurnas: llega a casa de sus clientes a última hora de la tarde, cambia el pañal del bebé, lo baña y hace guardia el resto de la noche, mientras los padres intentan recuperar las horas de sueño.

Si el bebé se despierta, hambriento, es Yamira quien le da el biberón. Solo recurre a la madre si hace falta amamantarlo. “Las niñeras nocturnas no tenemos vida propia. Lo dejamos todo para ofrecer este servicio. Durante años me he despertado cada dos horas por la noche, incluso cuando estoy de vacaciones”, confiesa. A cambio, cobra 260 euros por noche, lo que explica que esté ganando más ahora que cuando trabajaba como empleada de un banco en Ecuador.

¿Es un caso único? Para nada. Corriere della Sera ha entrevistado a otras niñeras nocturnas, como Renata Wetter, de 61 años, que cobra 180 euros por noche. Lo primero que aclara es que ella no es un canguro, ni una simple cuidadora. Al igual que Yamira tiene formación en puericultura, la disciplina que se centra en el crecimiento y desarrollo de los niños. Aunque ambas mujeres trabajan en la misma región, lo cierto es que la figura de las night nannies está extendida y se encuentra en otros países de Europa.

Tampoco es exactamente nueva. En 2018 el diario británico de The Guardian ya hablaba de ellas a raíz del estreno de Tully, una película en la que Charlize Theron interpreta a una madre abrumada que acaba recurriendo a los servicios de una niñera nocturna. Por entonces (2018) ya era relativamente fácil encontrar night nannies en Reino Unido, donde a finales de los 90 se fundó una agencia especializada en ese servicio.

Su promotora fue una madre incapaz de encontrar niñeras especializadas en cuidados nocturnos. Menos de una década después gestionaba una red con 200 cuidadoras repartidas por Inglaterra que habían atendido a más de 10.000 familias. Y eso que su tarifa no era barata: 155 libras esterlinas.

Bastien Jaillot Ejwsogud1re Unsplash Bastien Jaillot (Unsplash).

En el radar de las empresas. El gran atractivo de Yamira o Wetter es que no solo son puericultoras que se encargan de cuidar bebés. Eso lo pueden hacer también las niñeras convencionales. Ellas se encargan de velar por el descanso de los niños… y de sus padres, a los que evitan noches en vela, entre pañales y biberones. Esa promesa es lo suficientemente interesante como para que ya haya empresas que financian las niñeras nocturnas a sus empleados.

Lo contaba hace unos años Financial Times citando el caso concreto de una startup londinense que llegó a una conclusión interesante: las nights nannies quizás no sean baratas, pero facilitan que los empleados que acaban de tener un bebé lleguen a la oficina descansados y, por ende, rindan más. La empresa mantiene las bajas por maternidad remuneradas, pero ofrece un servicio de “niñera nocturna” como extra.

Un negocio que crece. Lo cierto es que el cuidado de los recién nacidos y (sobre todo) de sus padres está alentando un negocio en alza. Lo vimos hace poco en China, con los “hoteles de lujo” para madres. Y puede verse también en Europa, donde ya operan expertos que ayudan a las familias con bebés con problemas para conciliar el sueño. No es tan extraño si tenemos en cuenta que el descanso es un activo codiciado: se calcula que un estadounidense promedio pagaría 290 dólares por una noche de descanso “perfecto”.

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“Un regalo para la familia”. ¿Quién recurre a las niñeras nocturnas? ¿Se trata de un servicio al alcance solo de familias acomodadas? Aunque las tarifas de Yamira no están probablemente al alcance de todos los bolsillos, Corriere della Sera sugiere que las nights nannies están más extendidas de lo que pueda parecer. Eso sí, no todas las familias las contratan para largos períodos. Algunas se conforman con tenerlas durante los primeros días del bebé.

El diario italiano comparte por ejemplo el caso de una abogada milanesa de 38 años que ha contratado dos niñeras antes incluso de dar a luz. La idea: que la ayuden durante la primera semana, cuando más necesitará descansar.

“Con nuestro primer hijo, mi pareja me regaló un anillo precioso. Esta vez le pedí que nos hiciera un regalo para toda la familia: contratar a una puericultora. Ya se lo he dejado claro: ‘No quiere anularme como persona ni verme obligada a despertarme ni una sola vez en toda la noche”, confiesa. A pesar de los reparos de su madre, la mujer de 38 años reconoce no sentir “culpa alguna” por descargar parte de la crianza de su hijo en una niñera nocturna. “Para mí es una cuestión de salud mental, un entorno positivo beneficia al bebé”.

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Un cambio más profundo. El fenómeno de las night nannies es interesante porque conecta con algo mucho mayor: un cambio en la maternidad y la configuración de los hogares. Desde hace tiempo las estadísticas muestran que la maternidad se está retrasando en Europa y cada vez más mujeres dan el paso de convertirse en madres pasados los 35 años. Eso implica también que es más frecuente encontrarse con primerizas que tienen ya carreras profesionales asentadas y un buen nivel de ingresos que les permite acceder a nuevos servicios.

También es más común que se hayan mudado por motivos laborales, con lo que viven lejos de sus padres. No es un fenómeno exclusivo de España ni Europa. Algo similar ocurre en China, donde está floreciendo un próspero negocio que se dedica precisamente al cuidado de mujeres durante el puerperio, las semanas posteriores a dar la luz. Hay incluso centros de lujo que ofrecen estancias de lujo por más de 10.000 euros al mes... o incluso por encima de 50.000.

Imágenes | Frankie (Unsplash) y Bastien Jaillot (Unsplash)

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La noticia "Es una cuestión de salud mental": cada vez más padres están pagando hasta 260 euros la noche a niñeras nocturnas fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .