Las claves: un siglo después, el precio de la vivienda vuelve a provocar una huelga
Fomentar el crecimiento a base de aumentar la población sin atender sus necesidades es pan para hoy y hambre para mañana
En 1931 se convocó en Barcelona una huelga de alquileres por la subida del coste de la vivienda. Las obras ligadas a la Exposición Internacional de 1929 habían atraído a un gran número de inmigrantes a la ciudad —cuya población pasó de 600.000 habitantes a un millón en poco tiempo—, pero el parque residencial no había crecido en la misma proporción. La crisis económica derivada del crac del 29 dificultó el pago de los arrendamientos. La huelga se prolongó durante varios meses, y acabó con el encarcelamiento de los convocantes, aunque las reivindicaciones se extendieron durante toda la década.